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Investigación

CRIANDO CUERVOS / El problema migratorio de EU será ahora de México

El accionar del gobierno de México se basó, machacó una y otra vez Ebrard, en el cumplimiento de la ley mexicana que exige tener un registro de todo extranjero que desee internarse en territorio nacional, esto, reiteró, porque es el derecho del país, y además con la intención de protegerlos de los peligros en el trayecto hacia el norte, pues al saber quiénes y dónde están, es más sencillo cuidarlos.

Redacción

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Javier Ramírez

El martes pasado se habrá reunido el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, con su homólogo en Estados Unidos, Mike Pompeo, y muy probablemente también con el vicepresidente estadounidense, Mike Pence para presentarles los avances en el endurecimiento de la política migratoria mexicana que disminuyó el tránsito de migrantes, principalmente centroamericanos, por territorio nacional y que buscan llegar a la frontera común con aquel país.

Ya el viernes de la semana pasada el canciller adelantó que México disminuyó un 56 por ciento el paso de migrantes por su territorio cuando en mayo se llegó a un pico de 144 mil detenidos por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, a casi 64 mil personas al término de agosto.

Sin embargo, el tema de fondo es en dónde están esas personas que han salido de sus países de origen, pues por mucho que México haya endurecido su política migratoria, no dejarán de abandonar sus naciones a pesar de que, como dijo Ebrard en alguna ocasión, y ya no sean bienvenidos aquí si lo quieren es usar al país como corredor de paso.

Seguramente las cifras que llevó el canciller a Estados Unidos serán de gran beneplácito para la administración Trump, pero se corren el riesgo de que el problema de agudice en territorio nacional.

El accionar del gobierno de México se basó, machacó una y otra vez Ebrard, en el cumplimiento de la ley mexicana que exige tener un registro de todo extranjero que desee internarse en territorio nacional, esto, reiteró, porque es el derecho del país, y además con la intención de protegerlos de los peligros en el trayecto hacia el norte, pues al saber quiénes y dónde están, es más sencillo cuidarlos.

El pero, es que quienes se han acercado a las autoridades migratorias para obtener un permiso de libre tránsito por México con la intención de solicitar refugio o asilo en Estados Unidos, el 85 por ciento de ellos ha sido regresado a sus países de origen.

Algunos estudiosos del tema migratorio en México calculan que en el país, durante 2019, han ingresado alrededor de 460 mil migrantes en busca de llegar a la frontera norte y solicitar refugio ya sea en Estados Unidos o en Canadá.

De ese número, 320 mil no se presentaron ante autoridad migratoria mexicana, simplemente lograron entrar y están moviéndose hacia Estados Unidos; moviéndose y ocultándose porque saben que pueden ser deportados, a diferencia de finales de la administración pasada y principios de ésta, que toleró su tránsito a lo largo del país.

Esto sin duda alimenta las cifras triunfalistas de la cancillería que presentó a los estadounidenses, pero está creando una cifra negra de migrantes que nadie sabe exactamente cuántos son, dónde están, y mucho menos si están siendo víctimas de crímenes, de trata, de extorsiones, o violaciones a sus derechos humanos en territorio nacional.

Porque aún con el endurecimiento de México y la militarización de sus fronteras, lo que expulsa a los migrantes en sus países de origen no ha cambiado ni disminuido, y preferirán arriesgarse en México buscando llegar a Canadá o Estados Unidos, que quedarse en sus naciones.

Piquete de ojos

Poco a poco se ha ido revelando que quien estuvo detrás de la intención de reelegir a Porfirio Muñoz Ledo en la presidencia de la Cámara de Diputados, fue el propio Porfirio Muñoz Ledo, quien utilizó de ariete a su compañera Dolores Padierna para presentar una propuesta de modificación a la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados, y literal, agandallarse el cargo por los siguientes dos años.

Muñoz Ledo aprovechó las amplias simpatías que tiene en gran parte de la bancada de Morena para ir construyendo un apoyo contrario a la idea que impulsaba su coordinador, Mario Delgado, quien presionaba porque se cumplieran los acuerdos que hizo hace un año en la Junta de Coordinación Política.

Para los panistas Porfirio pasó de ser un espurio, cuando intentaron modificar la Ley Orgánica, a un hombre de Estado cuando anunció que se retiraba de la Mesa Directiva.

Finalmente sus compañeros de partido le hicieron saber que pesaban más las “sugerencias” de López Obrador de no ser gandallas y apropiarse de la Mesa Directiva, que continuar en la intentona de reelegirlo como presidente de la Mesa Directiva.

El saldo que quedó tras semanas de disputas, fue una bancada de Morena con una división más profunda, y un liderazgo de Delgado trastocado por las ambiciones de Muñoz Ledo.

Lo nuestro es la #política en la #CDMX; si en verdad te late la grilla chilanga en las redes, visita nuestra página: http://elinfluyente.mx

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