Connect with us

Pluma Invitada

El asilo de Evo sacude el ajedrez

Arturo Páramo

Published

on

Arturo Páramo

El ejercicio del poder lleva al límite a los gobiernos. La naturaleza del poder exige toma de decisiones que tarde o temprano afectarán a todos los sectores de la sociedad. El desacuerdo a mediano plazo es inevitable y sólo los partidarios del gobierno quedarán como incondicionales.

Los once meses y medio que han transcurrido desde la toma de protesta del nuevo gobierno y ya más de un año se ha generado la modificación del 22 por ciento del texto constitucional para que las leyes se encaucen hacia donde la llamada cuarta transformación desea que vayan la vida nacional.

En materia educativa, los profesores de todos niveles cuestionan qué es la “nueva escuela mexicana” y los sindicatos huérfanos aún están a la búsqueda de rumbo. El reparto de recursos a escuelas inició y el manejo por parte de los padres de familia aún es una incógnita.

La educación es una gran duda en el futuro nacional.

En cuanto al empleo, las cifras que otorga el Instituto Mexicano del Seguro Social es de un crecimiento ligero debido a los nuevos afiliados del programa Jóvenes Construyendo el Futuro (que tienen caducidad de un año sin garantía de tener de forma empleo permanente).

La economía, de acuerdo con el INEGI, se encuentra estancada y en tendencia a ir a la baja en el último trimestre del año. Desde las conferencias de prensa matutinas las cifras del Instituto se desmienten con cifras del propio INEGI para señalar en el mejor de los casos que la inflación está a la baja y el peso fortalecido.

Pero la realizad es que el crecimiento de la industria y el del consumo van rumbo a la recesión.

Tal vez la materia de la seguridad pública sea la más sensible de las tareas en que el actual gobierno no ha alcanzado aún logros presumibles -reconocido por el propio Alfonso Durazo- o que den tranquilidad a la población. Las matanzas de Uruapan, de Aguililla, de Coatzacoalcos, de Minatitlán, de Bavispe y el operativo fallido de Culiacán ya marcan la ineficiencia, por falta de cobertura, de la Guardia Nacional, la falta de coordinación con el Ejército y Marina y la cuestionable inteligencia policíaca, y hacen que la percepción de inseguridad entre la ciudadanía siga siendo su principal preocupación.

Como se ha comentado aquí la válvula de escape del actual gobierno vendrá el próximo año cuando se lance el Programa Nacional de Infraestructura, que es la gran apuesta para reactivar la industria de la construcción que está contraída, para generar empleos formales temporales, y dotará de obras que se requieren en todo el país. Pero aún resta tiempo para que ese programa de frutos.

Los programas como Sembrando Vida no tienen un beneficio en el mediano plazo.

Cuando el debate se centraba en esos temas domésticos, reventó la crisis en Bolivia, donde un golpe de Estado “cívico-político” obligó a Evo Morales a asilarse en México.

Tras una odisea por Sudamérica, Evo Morales llegó a México donde aún deberá definir su papel a futuro, aunque al salir de Bolivia prometió que volverá “con más fuerza”.

Esta vuelta de tuerca escalará en el futuro la relación con varios de los países en Latinoamérica que por el momento tienen gobiernos de derecha. La estrategia final del gobierno lopezobradorista es que nuestro país se posicione como cabeza del bloque de izquierda continental.

Esto tendrá sin duda repercusiones, aunque se alegue que no será así, en las negociaciones del tratado de comercio con Estados Unidos y Canadá y en la cooperación con el gobierno de Donald Trump en combate al crimen organizado y en materia de migración.

En estas semanas se ha reforzado también la figura del canciller quien ha estado en los reflectores por el asilo a Evo Morales, por la colaboración con Estados Unidos en el tema de la matanza en Sonora, por la migración hacia el país del norte, por el tratado comercial. El canciller despunta en un gabinete donde todos pelean por no aparecer, rehuyen a los cuestionamientos o se hunden en la grisura.

Juega una partida compleja donde su visibilidad se da cuando la caída de López Obrador en el tracking diario de las encuestas es lento e inexorable, es consustancial al ejercicio del poder, aunque como dice el tabasqueño, su base social es grande y robusta para hacer frente a tragedias como la de Francisco I. Madero o al derrumbe de Evo. Ambos, como los estrategas y animales políticos que son, deben tener presupuestado este juego en el que ambos están entrelazados y tenderán a definir el futuro del país entre ambos, una vez más.

Continue Reading
Advertisement Article ad code
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Los influyentes

Twitter

Facebook

Advertisement Post/page sidebar widget area

Recientes