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Capital Político

Cárcel a sindicalizados rebeldes

La estrategia legal de los rebeldes fue llevar a cabo elecciones para tener materia jurídica qué reclamar en el juicio laboral que se avecina

Adrián Rueda

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Ante el relajito organizado por un grupo de dirigentes inconformes con la anulación de las elecciones en el Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la CDMX, el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje dio un manotazo en la mesa.

A través de su presidente, Plácido Humberto Morales, el TFCA advirtió que si los inconformes siguen con su idea de empujar elecciones ilegales en la capital, podrían incurrir en delitos federales que les significarían entre tres y nueve años de cárcel.

Desde el martes pasado, las autoridades laborales notificaron que el proceso de selección, programado para el 9 de enero, quedaba anulado por diversas anomalías registradas en la convocatoria emitida el 23 de diciembre pasado.

A pesar de la declaración de nulidad, los simpatizantes de la planilla encabezada por Hugo Alonso, quien es apoyado por el exdirigente del SUTG, Juan Ayala —depuesto el año pasado— instalaron ayer urnas en las diversas alcaldías e inmuebles públicos.

Por parte del oficialismo, el aspirante ligado al gobierno capitalino, Armando Bautista, alegó foul de parte de sus contrincantes y se replegó ante la decisión judicial de suspender el proceso, a fin de reagendarlo.

La estrategia legal de los rebeldes fue llevar a cabo elecciones —aunque fueran ilegales— para tener materia jurídica qué reclamar en el juicio laboral que se avecina. Aunque no ganarán, sí tendrán armas para negociar una salida que les beneficie.

Por eso es importante la declaratoria que ayer hizo el magistrado Morales, de ratificar que las elecciones fueron canceladas y, que de seguir en esa línea, quienes no atiendan ese mandato están comiendo delitos federales, incluidos en la ley laboral.

Luego de las últimas muestras del gobierno capitalino, de integrar expedientes judiciales para presionar a sus opositores, no son pocos los que dudan de que en esta batalla se librarán algunas órdenes de aprehensión para cobrar viejas deudas.

Pues ahora que los principales dirigentes ya no tienen el “fuero” que les daba la representación sindical, son propensos a ser presionados para que le bajen dos rayitas a sus protestas, o las hagan extensivas desde algún reclusorio.

Y mientras son peras o manzanas, el líder de la burocracia nacional, Joel Ayala, se relame los bigotes. No para quedarse con las cuotas sindicales —que son millonarias—, sino para coquetear con la cúpula de la 4T, sobretodo después de dejar el PRI de sus amores.

CENTAVITOS

En buen lío está metida Claudia Sheinbaum con el tema de quién encabezará a la fracción de Morena en el Congreso local, luego de que Ricardo Ruiz fuera obligado a salir por piernas el año pasado. Del lado de la autollamada tercera vía, la diputada Guadalupe Chavira ya le dijo a la jefa de Gobierno que tome ella la decisión y que saque de la jugada a su segunda de abordo, Rosa Icela Rodríguez, si es que quiere solucionar el tema. Pero da la casualidad que Claudia asignó esa tarea precisamente a Rosa Icela, y si cede dará una muestra debilidad, además de que quitaría autoridad a su secretaria de Gobierno. Los morenos son una piedrita en el zapato… hasta para sus gobernantes.

 

 

Periodista, especializado en política de la CDMX. Editor y columnista

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