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Pluma Invitada

El Plan Marshall de la era contemporánea

La gran pregunta es qué hacer, se debe formular un plan de manera conjunta con todos los actores y sectores de la economía, se deben tomar medidas grandes y agresivas.

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Gianfranco Vidal

Hace apenas un mes nadie su hubiera imaginado la magnitud de la actual pandemia del coronavirus o covid-19, las autoridades sanitarias de todo el mundo no esperaban que esta situación se fuese a salir de control y los gobiernos del mundo no estaban preparados para el enorme reto que tenemos, como humanidad, hacia adelante. La actual crisis trae consigo muchos cuestionamientos y saca a la luz muchos temas de los cuales no se ha discutido, pone en entredicho la capacidad de los gobiernos y el apoyo multilateral para hacer frente a situaciones que no distinguen razas o fronteras.

Las cifras son apabullantes, aunque mediáticas, día con día se suman miles de nuevos casos alrededor del planeta y la cifra de fallecidos crece de igual manera. Muchos escépticos no le dan la importancia requerida a la situación, aludiendo que al día mueren muchas más personas alrededor del globo por otras enfermedades o por razones como la violencia y la marginación. Sí, es cierto que el sistema económico en su totalidad le ha fallado a gran parte de la humanidad, sin embargo, no darle la dimensión y la seriedad requerida a la crisis sanitaria del coronavirus solo puede empeorar las cosas y causar daños inimaginables. Como ciudadanos, como seres humanos, compartimos una misma casa y un mismo destino, no podemos ser apáticos e irresponsables ante el reto que se desenvuelve sobre nosotros.

Por el otro lado, la crisis sanitaria no será tan grave como las consecuencias económicas derivadas de todo esto. Hace algunos meses leí un paper de un prestigiado economista que dijo que la próxima recesión económica mundial terminaría por agrandar aun más y a niveles insostenibles las desigualdades sociales. Hoy esto es una realidad, no podemos seguir creyendo la falsa ilusión de un mercado autorregulado y las deficientes teorías del derrame. Hoy más que nunca se necesita de un plan coordinado entre gobierno, empresas, sociedad civil y comunidad internacional para paliar de manera significativa los estragos de la crisis económica venidera.

Diversos líderes alrededor del mundo, mandatarios, empresarios, lideres de organismos internacionales han hecho un llamado unánime a combatir la actual crisis por dos frentes, uno de ellos, y el más importante, es por el lado de la salud, se deben invertir todos los recursos financieros, técnicos y humanos necesarios para acabar con la pandemia y salvar la vida de todas las personas posibles, al final del día es lo más importante. Por el otro lado, se deben sumar todos los esfuerzos para que el daño económico sea el mínimo, son tiempos de solidaridad.

Analistas y financieros del mundo entero han caracterizado a esta crisis con varios ejes a tratar, en primer lugar, la crisis petrolera surgida por el conflicto entre Arabia Saudí, el mayor productor de crudo del planeta, y Rusia, miembro crucial de la OPEP, provocó la mayor caída en el precio del crudo en varias décadas; el Brent cayó por debajo de los 25 dólares por barril, el West Texas tocó fondo con casi 20 dólares y la mezcla mexicana llegó a casi 10 dólares por barril, un precio muy alejado de los 49 dólares proyectados por la Secretaria de Hacienda para el presupuesto del año en curso. La crisis petrolera, junto a la crisis del coronavirus es la tormenta perfecta para una clara recesión mundial. Casas de bolsa y bancos de todo el mundo han estimado que la caída del PIB de Estados Unidos en el segundo trimestre del año será de casi 20%, mientras que la economía mexicana se contraerá en el orden del 15% en el mismo periodo. Son cifras no vistas desde la crisis financiera de 2008 y la Gran Depresión de 1929.

La gran pregunta es qué hacer, se debe formular un plan de manera conjunta con todos los actores y sectores de la economía, se deben tomar medidas grandes y agresivas. En primer lugar, se debe de proteger de manera especial a las clases más desfavorecidas, esto es posible con acciones como la supresión del pago de servicios básicos por lo menos durante tres meses, agua, luz, gas, internet. Se debe de realizar un programa de formalización del empleo, mediante el cual, gente que no tiene acceso a la seguridad social pueda acceder a ella y con eso a un seguro de desempleo temporal. De igual manera, se debe proteger con especial énfasis a las clases medias, a los pequeños y medianos empresarios, quienes generan la mayor cantidad de empleos; además de las medidas ya enunciadas, se debe proteger a los negocios con créditos a tasas de interés muy bajas y a plazos razonables y holgados; se deben tomar medidas fiscales para la exención de ciertos sectores en el pago del ISR e IVA durante 6 meses al menos, se deben dar estímulos fiscales para la ampliación o apertura de nuevas cadenas y procesos productivos, se debe suspender de manera temporal el IEPS a las gasolinas para apoyar al sector logístico y de distribución, etc. Se deben tomar grandes medidas ante grandes retos.

La OIT estimó que, en el peor de los escenarios, se perderían alrededor de 25 millones de empleos en el mundo, cifra que terminaría por dilapidar el ineficiente sistema económico actual. Los gobiernos, los empresarios y la sociedad no podemos permitir otra gran crisis, no podemos darnos el lujo de mandar a más personas a las garras de la pobreza y la marginación. Seamos responsables, seamos conscientes de qué mundo queremos sacar después de todo esto, seamos solidarios unos con otros y démonos cuenta que los problemas de los toros sí son nuestros problemas y sí tenemos que hacer algo para construir un mundo mejor para todos.

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