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Capital Político

Hace agua el Congreso local

Adrián Rueda

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Adrián Rueda

El Congreso de la Ciudad de México hace agua ante la falta de productividad legislativa, y mucho es por la feroz guerra interna entre la mayoría de Morena, que lucha con el cuchillo entre los dientes para robarse el abundante dinero público de que disponen.

A unos días de cumplirse año y medio de haber rendido protesta, los diputados locales son de los menos productivos del país, pues del total de iniciativas presentadas por los diversos grupos parlamentarios, apenas han dictaminado un 15 por ciento.

Y es que las comisiones legislativas —casi todas en manos de Morena— no trabajan o mantienen atorados los respectivos dictámenes, que, si quisieran, podrían sacar con la votación de ellos solos.

Para empezar, en año y medio, los morenos han cambiado tres veces de líder parlamentario, empezando con Ernestina Godoy, a quien le siguieron Ricardo Ruiz y Martha Ávila. De los tres no se hizo uno; tan malo el uno como las otras.

Luego, la Corte les echó abajo la Ley del Sistema Anticorrupción, que este Congreso había aprobado y el gobierno capitalino había publicado para hacerlo oficial. A pesar de las fiestas que le hicieron, los ministros les pidieron hacerlo de nuevo porque habían legislado muy mal.

Apenas a principio de mes, la Consejería Jurídica del Gobierno de la Ciudad de México les regresó 27 leyes aprobadas —porque, a su criterio, estaban mal hechas—, pero con tan mal tino que Néstor Vargas, jurídico de Claudia Sheinbaum, exhibió su ignorancia jurídica.

La oposición le tuvo que corregir la plana, tanto a los diputados morenos como al gobierno capitalino y su Consejería, que no estaba facultada para hacer las observaciones que envió, quedando en ridículo todo el mundo.

También, después de año y medio, la mayoría no se pone de acuerdo de cómo repartirse las jugosas unidades administrativas del Congreso, por lo que tres permanecen acéfalas: Comunicación Social, Servicios Parlamentarios y Canal del Congreso.

Las únicas que tienen cabeza son la Tesorería, en manos de Armando López, y la Oficialía Mayor, con Alfonso Vega. Aunque Morena dice que ya pronto la Comisión de Honor y Justicia de su partido les mandará los nombres para ocupar esos cargos.

Es el colmo de las bajezas para un Congreso que, al arranque, se autodefinió como el más moderno y democrático del país. El Poder Legislativo es autónomo ante cualquier otro poder, y más aún ante un partido que ni es partido, pero los morenos son agachones.

Lo único que buscan son plazas y dinero, mucho dinero. Dicen que, por eso, Sheinbaum les quiere quitar 400 millones, so pretexto de construir la Universidad de la Salud. Lo que en realidad busca es impedir que sus compañeros vacíen las arcas y debiliten el Congreso.

Por esto y más, Donceles hace agua de forma vergonzosa.

CENTAVITOS

Nunca en la historia de las marchas algún gobierno de izquierda había actuado como el domingo lo hizo el de la capital. Tomas aéreas muestran que fueron cientos de miles los manifestantes (no 80 mil) y que las autoridades les impusieron cercos, que se convirtieron en peligrosos embudos. Los canalizaron a pequeñas calles para evitar que todos llegaran al Zócalo. En los embudos les decían que estaba llena la plancha y ya no avanzaban más. El gobierno no iba a permitir que alguien que no sea El Mesías llene la plaza.

Periodista, especializado en política de la CDMX. Editor y columnista

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