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Economía para Principiantes

La irracionalidad chilanga en tiempos de crisis

Es buen momento para aceptar nuestra irracionalidad y los resultados de ello para actuar en consecuencia.

Pablo Trejo

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Pablo Trejo

En los últimos años, se ha desarrollado una nueva manera de analizar el comportamiento económico de las personas. A diferencia del análisis tradicional, este nuevo modelo incorpora factores no tradicionales y que parecerían mas propios de la sicología, como la racionalidad o el ímpetu emocional que lleva a los individuos a consumir o a dejar de consumir ciertos productos. A esta vertiente, la conocemos como Economía Conductual, y ha venido a darle un giro a la forma en que concebimos el análisis económico.

Desde siempre, hemos supuesto que los actos económicos de los seres humanos, son perfectamente racionales, y que siempre han buscado satisfacer necesidades en las mejores condiciones posibles; por ejemplo, si el mismo producto cuesta más en un lugar que otro y tenemos acceso a ambos lugares, siempre compraremos el de menor precio, o si comprando x cantidad de algo, y con ello satisfacemos nuestras necesidades, no compraremos cantidades industriales, como por ejemplo pasa con la sal que utilizamos en nuestras cocinas: aunque el precio disminuya considerablemente, es muy poco probable que decidamos comprar 100 kilos; lo mismo aplica a la hora de comprar ropa: racionalmente, no compraremos abrigos en el verano, como no compraríamos bikinis en el invierno.

Pero ¿Cuan racionales somos en épocas de crisis los chilangos? En esta época tan especial por los temas sanitarios, nos hemos dado cuenta de comportamientos específicos a la hora de consumir algunos productos. Seguramente todos hemos hecho bromas respecto a la gran cantidad de papel higiénico que la gente está comprando en los supermercados ¿Existe alguna razón poderosa para ello? Es claro que no, por lo que nos estamos enfrentando a un comportamiento que podríamos considerar como irracional e impulsivo.

Pensemos ahora a mediano plazo. Los efectos económicos de la cuarentena se traducirán en la pérdida de empleos, en el achicamiento de nuestra economía y en la escasez de recursos, por lo que, el comportamiento racional sería minimizar los gastos no necesarios, evitar las compras superfluas y concentrar nuestros recursos en los temas estrictamente esenciales para poder afrontar de mejor manera la crisis; sin embargo, una parte importante de la población, se ha dedicado a realizar compras de último minuto, que le permitirán afrontar de mejor manera la cuarentena, que lo que vendrá después de ella, ¿Acaso no son más llevaderos loas días con un televisor de 50 pulgadas, por ejemplo? ¿Es acaso racional ese comportamiento?

Bajo esa premisa, las acciones gubernamentales deberían de partir de ese supuesto. La decisión de adelantar el pago de las ayudas sociales a los adultos mayores, se basa en la lógica económica tradicional, en la que se supondría que, al vislumbrarse una larga estadía en casa, los adultos mayores necesitarán comprar los insumos suficientes para resguardarse, pero ¿Que sucederá sin en lugar de ello, deciden comprarse el televisor del que hablamos? Una buena idea podía generar incentivos perversos y acabar en algo desastroso. Es buen momento para aceptar nuestra irracionalidad y los resultados de ello para actuar en consecuencia.

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