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Capital Político

Rebasan ciudadanos a la 4-T

Adrián Rueda

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Adrián Rueda

Cuando el 19 de septiembre de 1985 un gran terremoto devastó la Ciudad de México y las autoridades emanadas del PRI se paralizaron de miedo, los ciudadanos tomaron la iniciativa para atender la emergencia en la ciudad; ahí se forjó la solidaridad. Porque, mientras el presidente Miguel de la Madrid y el regente Ramón Aguirre estaban ocultos, la sociedad civil hizo que la ayuda llegara a quienes la necesitaban y la gente se unió en una sola voz para impedir que la capital se hundiera.

Apenas el 17 de septiembre de 2017 –32 años después de esa tragedia–, un nuevo terremoto volvió a golpear la capital y las autoridades –emanadas entonces del PRD– se escondieron igual y la sociedad tomó de nuevo el mando.

Miguel Ángel Mancera, en ese tiempo jefe de Gobierno con aspiraciones presidenciales, se atrincheró en las oficinas del C-5, donde cada día salía bañadito y bien dormido a dar el parte de los avances en el rescate de las víctimas.

Mientras Mancera y su círculo aparecían perfumados, con chalecos y chamarras inmaculadas –hechas para la ocasión–, por toda la ciudad se veía a civiles llenos de polvo, cansados y con rasgos de no haber dormido, pues hacían tareas de rescate.

Ninguna autoridad se los pidió. Ellos mismos se organizaron –como ocurrió en 1985– para auxiliar a sus vecinos y rescatar heridos e, incluso, cadáveres. Mientras unos removían escombros, otros preparaban alimento o llevaban agua.

La sociedad le volvió a dar al gobierno una lección de agallas y solidaridad, pues los funcionarios demostraron, de nuevo, que no estaban listos para proteger a sus ciudadanos cuando más lo necesitaban.

Ahora en 2020, con gobiernos emanados de Morena, quienes prometieron un cambio –supuestamente para
bien–, la ciudad y el país entero sufren una pandemia, llegada de tierras muy lejanas.

Mientras el Gobierno federal dice que no pasa nada con el coronavirus y culpa de todo a los neoliberales, el gobierno local se niega a tomar medidas radicales contra el contagio, para no afectar a sus empresarios consentidos. Y la sociedad los vuelve a rebasar.

Sin atender los disparates del Presidente ni de la jefa de Gobierno, los ciudadanos se organizan por su cuenta para evitar al máximo las reuniones multitudinarias, trabajar y estudiar en casa y concientizar a sus conciudadanos de los peligros de no actuar.

Otra vez los gobiernos son rebasados –esta vez le tocó a Morena– y ante el empuje ciudadano, quedan exhibidos como ineptos, sin importar el color de sus partidos, e incapaces de velar por el bienestar de sus gobernados.

Seguro piensan que su fuerza moral protegerá a todos.

 

CENTAVITOS

Aunque más a fuerza que por voluntad, las autoridades decidieron cancelar –a medias– las festividades por el Vía Crucis de Iztapalapa, el cual, cada año, congrega a más de un millón de personas.

A pesar de la emergencia por el COVID-19, Claudia Sheinbaum dudaba, hasta ayer, en suspender la celebración, pero por la tarde se informó que ésta se celebrará sin público, o sea, como un partido en un estadio vacío. Pero el anuncio no lo hizo Sheinbaum, como debió haber sido, sino la alcaldesa Clara Brugada. ¿Quién asesorará a la jefa de Gobierno? Quién le ordena hablar cuando debería callar y callar cuando debería hablar, cuando menos para aparentar que tiene el control y que sabe lo que está haciendo.

Periodista, especializado en política de la CDMX. Editor y columnista

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