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Usted tiene razón, señor presidente

Si, tiene usted razón señor presidente. Ya le echamos ojo, mucho ojo, y es cierto

Ernesto Osorio

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Ernesto Osorio

Durante su gira por Baja California Sur el sábado pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo que encarar un tema que por semanas se había negado a abordar: el incremento de la violencia hacia las mujeres, expresado en una manifestación de hartazgo y dolor que explotó con un ¡ya basta! a nivel nacional luego de conocerse los feminicidios de Ingrid Escamilla y la niña Fátima Cecilia.

A regañadientes y muy a su pesar, el primer mandatario no tuvo de otra mas que “tomar al toro por los cuernos” e incluir en el escaparate de la agenda pública nacional -que son sus conferencias de prensa- el reclamo popular.

Molesto e incluso con cierto desinterés, López Obrador aceptó la legitimidad del reclamo popular, concedió razón a las inconformes para manifestarse y reconoció su valentía de enfrentar a las instituciones que por décadas han demostrado su incapacidad para detener este flagelo.

Sin embargo, no quiso perder la oportunidad de “aprovechar” la ocasión para desviar la atención de la opinión pública hacia lo único que es importante para él: ¿quién o quiénes son los que están detrás del movimiento que ha generado el reclamo social por este tema? De inmediato vino su acostumbrada reacción de reprobar todo lo que no sea organizado, promovido o reclamado por quienes forman parte de su movimiento. Se habló de la “mano negra” y deslizó la idea de que sus opositores estén organizando estas movilizaciones para desestabilizar a su gobierno.

“Las mujeres tienen todo su derecho, son libres. Nuestro Gobierno garantiza el derecho a disentir, el derecho de manifestación. Nada más que mucho ojo porque los conservadores ya se volvieron feministas”, fueron las palabras que usó el presidente para desacreditar la convocatoria, lanzada días antes por una asociación denominada Brujas del Mar.

En esta convocatoria, no había logotipo alguno, ninguna figura pública lo personalizó y ni siquiera las autoras incluyeron el color propio de su asociación civil.

¿Por qué desacreditar una convocatoria que es auténtica?

Resulta incomprensible que ante una coyuntura que brinda la oportunidad a cualquier gobernante para coincidir con sus gobernados, el presidente haya tomado la ruta equivocada, y haya preferido atacar a las convocantes acusándolas de ser manipuladas o manejadas por una oposición política, prácticamente invisible.

Pese a ello, el presidente tiene razón. Desde el primer momento que se supo de la convocatoria, dirigentes políticos, legisladores de todos los partidos, servidores públicos, artistas, todos quisieron tener parte de ese respaldo masivo que originó una causa, para llevar agua a su molino y con una imperdonable hipocresía, colgarse del reclamo legítimo que originó una cadena de tragedias.

El PAN, en voz de su dirigente Marko Cortes fue el primer dirigente de un partido político en robarse la idea de “un día sin nosotras”; le siguió el PRD y más tarde y silenciosamente el PRI. Todos ellos, partidos que postularon e hicieron gobernantes a sus líderes y que no hicieron nada para contener la violencia hacia las mujeres cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo.

Pero otra de las primeras y entusiastas figuras en sumarse a la convocatoria fue la doctora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente quien sin dudarlo ni un minuto apoyó primero el paro del 9 de marzo porque dijo “era consciente” del reclamo. Pero ese mismo día y de manera sorpresiva, cambió de idea y transformó el mensaje original en una acción contraria que retorció a la original: “El 9 me mueve”, su propia campaña para que las mujeres del país no suspendan sus actividades y protestar por la no violencia trabajando como todos los días.

Incluso servidoras públicas, haciendo uso de la infraestructura del gobierno federal, plasmaron en redes sociales sus propios traumas, como la titular de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval quien comentó que “para sacudir al país este 9 de marzo en lugar de quedarnos en casa tentadas a lavar platos y arreglar ropa, salgamos y ocupemos el espacio público”

Hoy, tenemos otra y muy distinta convocatoria, principalmente para respaldar al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y no a las mujeres, promovida por su esposa. ¿Pues qué no se trataba de reivindicar a la mujer y reprobar toda forma de sumisión al machismo?

Cada quien decide si participa o no en el paro del día 9; lo que es absurdo es participar o no porque se trata de estar a favor o en contra del presidente, estar con la derecha o contra ella, un debate que escapa a la atención del principal problema: la violencia hacia las mujeres.

Y si la oposición política, no tiene la capacidad para establecer una agenda propia; si no tiene el liderazgo que exige la sociedad para que alguien que ponga un alto a las ocurrencias que salen desde Palacio Nacional, mejor que se quede callada y deje a la gente movilizarse sola.

Si, tiene usted razón señor presidente. Ya le echamos ojo, mucho ojo, y es cierto. Hoy, todos y todas, Morenos, panistas, priistas, verdes, perredistas, petistas, emecistas, pecistas, y sus propias colaboradoras son unos “aprovechados y aprovechadas” que lucran con la tragedia ajena y se descaran como unos parásitos de la sociedad. Todos y todas, sin excepción.

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