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Economía para Principiantes

Los modelos matemáticos y nuestra conducta

La realidad es que las predicciones basadas en un modelo matemático, han fallado

Pablo Trejo

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El pasado 27 de febrero del año en curso, se dio a conocer la aparición del primer caso positivo para el virus SARS-CoV-2 en la Ciudad de México. Al cierre de la semana, los casos superaban la barrera de los 45 mil registros. La realidad es que las predicciones basadas en un modelo matemático, han fallado, y lo han hecho, entre otras cosas, por que a la fecha no han podido incluir una variable esencial; el comportamiento humano.

El concepto de vida cotidiana para un vecino de Iztacalco, es diametralmente diferente al que tiene un zacatecano que vive en el municipio de Saín Alto. El modus vivendi, los horarios, la movilidad, y hasta lo que desayunan, es diferente. Despertar con el canto de un gallo, levantarse de la cama para abrir la puerta y respirar aire puro en un
ambiente de silencio, frente a un paisaje de cerros verdes, no se parece a despertarse porque nuestro vecino decidió poner un reguetón a todo volumen, o por que el ruido de los vehículos en la calle, no nos permitió dormir más. Escenarios tan diferentes originan comportamientos diferentes.

Los incentivos para que el ciudadano de la Ciudad de México y el de Zacatecas permanezcan en casa, cumpliendo a cabalidad con la cuarentena, son esencialmente diferentes. Un campesino, un ganadero, o un apicultor son capaces de seguir trabajando todos los días, con un riesgo de contagio mucho menor al que enfrenta un
citadino que, de entrada, necesita desplazarse en transporte público para llegar a su trabajo. Son escenarios incompatibles para ser medidos con la misma vara.

Los incentivos son un elemento fundamental en cualquier economía. Un incentivo es aquello que nos motiva o no a tomar una decisión, y funcionan siempre que estamos ante dos o más opciones. Si mis ahorros me lo permiten, tal vez pueda quedarme en casa por un periodo de tiempo mayor, y mi incentivo será el de no contagiarme del
virus en las calle; por el contrario, si mi economía familiar, es precaria, el incentivo que tendré para salir en búsqueda de lo básico para la supervivencia, será mayor al incentivo de quedarme en casa y morir de inanición.

Dado que estamos escribiendo sobre incentivos y sobre el comportamiento humano, no podemos dejar de mencionar al factor de la conducta irracional, es decir, aquellos casos en donde la toma de decisiones sobrepasa cualquier escenario de la lógica colectiva, como aquellos ciudadanos que, vencidos por el aburrimiento, deciden
romper la cuarentena para combatir la monotonía; ciudadanos que deciden buscar contagiarse voluntariamente por cualquier razón, o enfermos que, conscientes de padecer los efectos del virus, continúan saliendo a la calle, a sabiendas de que pueden representar un vehículo de contagio colectivo.

La forma en que los individuos respondemos ante los incentivos y nuestro comportamiento individual, son dos elementos que, por su complejidad, es muy difícil integrarlos como parte de una predicción matemática, y son causa, al menos en una parte, de que las predicciones sobre el ritmo de contagio del SARS-CoV-2, estén fracasando.

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