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Economía para Principiantes

La pandemia hace al rico más rico y al pobre más pobre

La pandemia acentuará las desigualdades y girará en sentido inverso a la intención de reducir la brecha entre ricos y pobres, y esa será una de sus peores consecuencias.

Pablo Trejo

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No existe ninguna posibilidad real de medir en su totalidad los costos derivados de la pandemia, lo que en cambio si podemos asegurar, es que la lógica económica se mantiene intacta. Es falso que todos saldrán perdiendo, ya que, en sentido económico, siempre existirá un equilibrio entre ganadores y perdedores, y aunque eso no pueda resultar muy claro al momento, inexorablemente ocurrirá.

El problema de fondo es que los que resultan perdedores casi siempre son los mismos, lo que terminará por acentuar las brechas de la desigualdad. ¿Quiénes son los que resultan más vulnerables al contagio del SARS-Cov-2? Pues aquellos que no cuentan con la suficiente capacidad económica para permanecer en sus hogares
durante la cuarentena, ya que, de no salir de sus casas, no pueden garantizar siquiera el ingreso mínimo de subsistencia.

Pero el problema no se termina ahí, porque incluso entre los que tienen que salir de sus casas para buscar la subsistencia, hay diferencias. No es lo mismo vivir en la periferia y tener que hacer uso de tres transportes públicos diferentes para llegar al trabajo, y hacerlo de nueva cuenta al regreso al final de la jornada laboral, que salir a trabajar como lo hace un burócrata promedio, en su automóvil ida y vuelta y a unas oficinas medianamente desocupadas. La necesidad acaba por hacer mucho más vulnerable al vulnerable.

Otro ejemplo, lo encontramos en la floreciente industria de los instrumentos de protección de la salud. Al inicio de la pandemia, cuando nadie de nosotros parecía dimensionar la magnitud destructiva del virus, muy pocos tuvieron la visión suficiente para comprar insumos de protección, y ante la creciente demanda, los precios se fueron a los cielos, imposibilitando que los grupos más vulnerables pudiesen adquirirlos, obligándolos a comprar artículos de mucho menor calidad y de eficacia cuestionable. ¿Protege igual un cubre bocas azul de 5 pesos comprado en el crucero de la esquina que un cubre bocas KN95 de reconocida marca, comprado en la internet? La respuesta es obvia.

Quienes tuvieron la visión para invertir comprando esos artículos antes de la pandemia para después venderlos al triple o cuádruple de su valor, son la contraparte de los más vulnerables. Ellos ganan en un escenario de crisis, lo mismo que la industria de la salud, y lo mismo que las distribuidoras de contenido de entretenimiento como Netflix, Amazon Prime Video o Apple TV. Estamos seguros de que, al final de año, cuando se reporte el desarrollo de ese tipo de empresas, nos daremos cuenta de que la pandemia acabó por beneficiarlas ampliamente, ya que el número de suscriptores se incrementó debido a la cuarentena.

Pensemos ahora en las compañías encargadas de la logística de los productos. Las compras por internet con entrega a domicilio se han incrementado exponencialmente los últimos meses, desarrollando de manera importante a los encargados de esos procesos. Las empresas de paquetería obtendrán cifras espectaculares.

La pandemia acentuará las desigualdades y girará en sentido inverso a la intención de reducir la brecha entre ricos y pobres, y esa será una de sus peores consecuencias.

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