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Capital Político

Se aferra Ackerman a bejaranista

Adrián Rueda

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Desde que la Cámara de Diputados pidió que en la búsqueda de los cuatro nuevos consejeros del INE se privilegiaran perfiles que buscaran más la democracia que el dinero, en automático quedó descalificada Diana Talavera.

Y es que esta aspirante, por la que John Ackerman apostó todas sus canicas, tiene una historia de conflicto con los dineros del pueblo, de los cuales se ha beneficiado durante varios años.

Basta recordar que en 2014, cuando una reforma ordenó la renovación de todos los consejos estatales del aún IFE. Talavera se amparó para que le pagaran cinco años más de salario, aunque ya no ejerciera el cargo.

Ganó y en primera instancia iba a recibir 14 millones del erario; al final obtuvo un poco menos. Sin tener que trabajar ni un minuto salió de ahí millonaria; no es el perfil que dicen buscar ahora.

Cuando fue elegida para consejera local, su padrino, René Bejarano, operó para que llegara como presidenta del entonces IEDF, donde su falta de oficio hizo que los otros seis consejeros le dieran la espalda.

Jamás pudo obtener el apoyo para sacar los nombramientos de los titulares de las unidades técnicas del Instituto, por lo que recurrió a la artimaña de nombrar encargados de despacho en áreas para el control de las finanzas y de las 40 juntas distritales de la ciudad.

En el tiempo que estuvo al frente llenó la nómina de bejaranistas, pues fue la cuota que tuvo que pagar por el apoyo del célebre personaje que en 2004 fue exhibido en video tomando maletines de dólares del empresario Carlos Ahumada.

Entre los nombramientos más escandalosos de Talavera estuvo el de Luigi Paolo Cerda —otro muchacho de Bejarano—, que había sido destituido como consejero local por haber mentido a la Asamblea Legislativa del DF en su entrevista para acceder al cargo.

Juró que no había militado en ningún partido previo a su inscripción para consejero y logró engañar a los disputados. Rindió protesta y dos meses después se demostró que no sólo había militado, sino que había sido dirigente bejaranista en el PRD.

Apenas fue echado por tramposo, Talavera intentó imponerlo como secretario ejecutivo del IEDF; no pudo y lo nombró encargado del Centro de Formación, que evaluaba muchos procesos que a Bejarano le interesaba controlar.

Ésa es Diana Talavera, por la que Ackerman se corta las venas por no haber sido incluida entre las 20 finalistas para llegar al INE. Como es su costumbre cuando pierde, el académico recogió sus canicas y salió chillando.

Pero también, como es su costumbre el querer ganar en la mesa lo que no ganó en la cancha, Talavera recurrió al TEPJF para que “se le haga justicia” y quiere presionar a los magistrados por medio del PT, para que se anulen las quintetas.

¿Por esta prócer de la democracia es por la que Ackerman se corta las venas? Qué raro que se aferre a una candidata identificada plenamente con René Bejarano.

Seguro que el académico, al que su compañero de partido, Alejandro Rojas Díaz Durán, llama Fackerman, por su presunto título patito de doctor, no ignora las ligas de Talavera con el célebre profesor, ¿o sí?

Porque está aferrado con ella.

CENTAVITOS

Bien dicen que no hay borracho que trague lumbre, y como su ley pro inquilinos morosos les estalló en la cara, Morena la bajó, aunque demasiado tarde para evitarle un rayón más a Claudia Sheinbaum, que tendrá que cargar con tamaña burrada de sus diputados.

Periodista, especializado en política de la CDMX. Editor y columnista

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